jueves, 15 de diciembre de 2011

La culpa nos remite a la infancia

El que tenga los medios para ser libre y permita que lo esclavice el sacrificio, no merece lástima ni compasión, en una familia la enfermedad de un miembro es la enfermedad de todos los miembros, la limitación de uno es de todos, la libertad de ninguno. Mi felicidad pende del hilo que sujetan tus manos inseguras y temerosas de mi reacción. En verdad prefiero la crueldad, porque al menos el cinismo causa un dolor más medible que el que implica herir sin querer.
Uno no sospecha los cataclismos que lleva dentro, a veces nos volvemos temblor o huracán y apenas lo notamos; Sólo vemos nuestra magnitud cuando hay testigos. La notamos en sus caras como lápidas, como si todas las penas se quedaran quietas, agazapadas en nuestras entrañas, esperando el impulso suficiente para desbocarse; Y de pronto te descubres llorando, y ni siquiera tiene que ver con el presente, como si te hubieran atropellado hace años y apenas lo estuvieras notando, lloras dolores viejos y rancios ese montón de cosas que se despiertan con lo circunstancial.Como si uno nunca terminara de curarse.