domingo, 23 de octubre de 2011

Me rompí de más...

Hay penas que nos habitan por años, en un estado de larva, esperando a que bajemos la guardia para rasguñarnos desde dentro.
Y recuerdo ahora, en el cuerpo, en los huesos, esta sensación de ser una muñeca de trapo, de esas veces que tienes ganas de irte de ti por unos meses, irte corriendo de ti al punto más alejado posible. Tomar aire y volver luego. Un dolor que no se puede reclamar a nadie porque surge desde uno mismo, un dolor que es como un tercer brazo que nos saliera de la espalda, un dolor despierta al otro y se van despertando por contigüidad y al final terminas llorando por algo que te pasó a los 8 años.
Es curioso la fragilidad que nos representa como seres débiles y pequeños que somos, es curioso que encuentre dentro de mí cosas que algúna vez creí olvidadas, es curioso que broten como espinas que empiezan a cortar la nueva piel que nacía por encima de ella, es curioso que todos esos dolores me hayan otorgado un caparazón para enfrentarme y darle cara a la vida, es curioso darte cuenta del sentirte así, pero es aún más curioso poder superarlo y darle paso a lo que sigue.

No hay comentarios: