Comienzo a preguntarme si la psicología podría llegar a ser una ciencia tan absoluta alguna vez, que pudiéramos descubrir cada uno de los resortes de la vida. Mientras tanto, nos equivocamos a cada paso respecto a nosotros mismos y, en contadas ocasiones podemos comprender a los demás. La experiencia no tiene valor ético alguno, es sencillamente el nombre que le da el hombre a sus errores. Todo lo que la experiencia demuestra en realidad se reduce a que nuestro futuro sería igual a nuestro pasado y que el error que una vez cometemos con cierta repugnancia, lo cometeremos más tarde una porción de veces con alegría. En muchas ocasiones sucede que cuando creemos que estamos haciendo una experiencia sobre los demás, en realidad la estamos haciendo sobre nosotros mismos.
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