Maldita maldita ausencia cansada de amarte vienes con tal simpleza y sobornas mi alegría convirtiéndola en despreciable indiferencia, llegando lejos la ineludible pobreza de tenerte unas horas para después trastornarme con la espera.
El tiempo transcurre lento atravesando las paredes de mis pensamientos, dudas sombrías inquietan los momentos en que camino el día a día fingiendo el no pesar, ni echar de menos tu apariencia, esa imagen tan nítida y hermosa que con el pasar de las horas se vuelve borrosa. Maldita decadencia.
Cada día se torna abismal la ausencia que inunda de silencios y amarga en mí toda elocuencia, confundiendo mis oídos acrecentando mi demencia, necesitando huir, necesitando seguir, necesitando pedir que la vida me otorgue más paciencia para dejar de pensar, parar de sentir que no hay amor sin tu presencia.
No me queda más que intentar eliminar del todo tu inmanencia para de una vez por todas dejar de extrañar tanto tu esencia y hacer caso omiso a esa inquietante pero aniquilante ausencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario